Hace ya unos días que debería haberme incorporado a trabajar ya que la ridícula baja de maternidad que ofrece el Estado español es de tan sólo 16 semanas, pero gracias a mi trabajo tengo un mes extra, además he acumulado las horas de lactancia (se me hace imposible que me lleven a la bebé a mamar al trabajo) y el mes de vacaciones; de esta manera no me incorporo hasta que esté a puntito de cumplir los 7 meses.
El caso es que llevo varias semanas intentando encontrar una solución a quién va a cuidar de mis niñas cuando el padre y yo trabajemos. Mi primera opción es una aupair.
Para nosotros la opción de tener una chica en casa nos da mucha tranquilidad, con tres niñas de menos de 5 años, en cualquier momento puede surgir una urgencia, y estamos lejos de la familia. Hasta ahora hemos echado mano de la vecina que es un amor, pero ella no siempre está y eso puede ser un problema. Por ejemplo, a la semana de parir me subió una fiebre horrible, me encontraba mal y necesitaba acercarme al hospital para un chequeo, la vecina no estaba y no me apetecía llevar a toda la chiquillería a un hospital donde se pueden coger lo que no tienen. Llamé a la madre de un compañero del cole y le pedí el favor, me quedé tranquila porque conoce a las niñas y sabía que iban a estar bien; después de estar un par de horas en urgencias y que me diagnosticasen una infección de orina, la buena mujer me pidió 10 euros/hora por el favor. Le pagué, pero me quedé con muy mal sabor de boca y convencida que tenía que tener un plan B a mano.
Yo he tenido el privilegio de trabajar como aupair cuando terminé la carrera, un verano en Inglaterra con 4 chiquillos, me encantó la experiencia y quiero que mis hijas tengan la oportunidad de vivirla.
Y ahí estoy buscando y buscando.

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