sábado, 11 de junio de 2016

Las niñas panameñas

Ayer tuve la desgracia de toparme con un vídeo repugnante, asqueroso y horripilante.
En el que dos niñas de 5 años se pegaban con violencia hasta hacerse sangre. Estaban sudorosas, despeinadas, cansadas y sangrando, están descalzas y sus ropas están raídas, no sólo de la pelea, se ve que pertenecen a una zona pobre. El vídeo dura unos cinco minutos, pero para cuando empieza se nota que ya llevan un buen rato, y cuando termina no es porque hayan cesado los golpes, sólo la grabación.
 Las niñas están rodeadas de una gran multitud, en su mayoría niños que se ríen alegremente al ver el espectáculo, también hay adultos. Todos con el móvil grabando, todos riendo, todos cómplices de la violencia.
 Cerca de las dos chicas, dos mujeres, dos seres despreciables, las que las parieron pero que no se les puede llamar madres, porque esa palabra, ese concepto es demasiado bello y no es que les quede grande, es que te apetece llamarlas cualquier cosa menos madres. Estás asquerosas incitan la pelea, las jalean, piden a gritos que se peguen y que lo hagan bien fuerte. De vez en cuando las toman de la mano para guiar sus golpes.
 En el momento más desgarrador una de las niñas suplica llorando, podrías pensar que pide que deje de ser golpeada, pero no, pide por favor que no la obliguen a seguir dañando a su prima, porque las dos niñas son primas y no se quieren pegar, las están obligando.
 Los hechos sucedieron en enero del 2015, pocos meses después saltó a la luz el vídeo y se hizo viral, las autoridades tardaron dos días en localizar a las niñas y ponerlas a salvo. Las...no sé ni como llamarlas...dicen que están arrepentidas y que es una práctica habitual en su tribu indígena, se enfrentan a juicio y piden una pena de entre 2 y 6 años; no he conseguido saber si se ha celebrado el juicio y si están ya en la cárcel.
 El vídeo aún anda dando vueltas. No entiendo el motivo por el cuál no se ha prohibido y quitado de todas las páginas. A mí me ha producido ira, ganas de vomitar y de llorar al mismo tiempo. Es lo más horroroso que he visto nunca. No es que no quiera verlo, que pretenda mirar hacia otro lado; es que seguir dándole publicidad es seguir fomentando el morbo. No quiero ver esas cosas porque no quiero que pasen.
 El enlace que me ha llegado venía con una nota "por favor, difundir para que encuentren a estas mujeres". Tan sólo me llevó unos segundos encontrar la noticia de que ya habían sido detenidas, lo mismo le hubiese llevado al anormal que subió el vídeo más de un año después, el mismo que siguió mostrando la vulnerabilidad de esas pobre criaturas, el mismo que no pensó, sólo le dio a compartir sintiéndose que hacía algo bueno, que estaba colaborando. No, hijo, no, no colaboras.
 Duele ver las risas de los que ven a las niñas sufrir, pero también duele ver que ese  vídeo aún se comparte, sin pensar, con algún tipo de buena intención, pero sin pensar.
 Pero aún sigue el horror, el asco, cuando accedes a los comentarios en la noticia de que las niñas están bien: "son tradiciones indígenas, no nos debemos meter", "no deberían haberle quitado la custodia a esas pobres madres", "el estado se ceba con los pobres", "pobres mujeres que van a hacer ahora sin sus niñas", "no se debe separar a una familia", etc.
 ¿En serio? ¿Me estás jodiendo o qué? ¿De verdad piensa nadie que el bienestar de esas dos cosas está por encima del de las niñas? ¿Puede alguien ver el vídeo o enterarse de la noticia y aún pensar que esas hijas de la gran puta merecen compasión? ¿Tenemos que aceptar las tradiciones de un pueblo así sin más? porque hay pueblos donde la ablación también es tradición ¿miramos a otro lado?
 Llevo horas sin poder dormir, se me vienen imágenes de lo que he visto cada vez que cierro los ojos, sé que las crías están bien, o al menos mejor, pero me asquea profundamente lo que pasa en este mundo, todos los días. Es descorazonador.